lunes, 10 de octubre de 2016

La era del vacío

La Era del Vacío
Lipovetsky, Gilles.

Resumen
A. Esta sociedad quiere vivir aquí y ahora. No tiene ídolo ni tabú, estamos regidos por el vacío, un vacío que no comporta, ni tragedia ni apocalipsis. También puede notarse una nueva era de consumo que se extiende hasta la esfera de lo privado; el consumo de la propia existencia a través de la propagación de los mass media.
B. Aparece el valor narcisista como consecuencia y manifestación del proceso de personalización, se pasa de un individualismo limitado al individualismo total. También se puede decir que es una era de “deslizamiento” donde no hay una base sólida ni un anclaje emocional estable; todo se desliza en una indiferencia relajada. El narcisismo es inseparable de un entusiasmo por relacionarse con el otro como lo demuestra el aumento de asociaciones como grupos de asistencia y ayuda mutua. El individualismo reside en conexiones colectivas de micro-grupo y redes situacionales. En el narcisismo colectivo nos juntamos por que nos parecemos, porque estamos sensibilizados por los mismos objetivos existenciales, con una necesidad de reagruparse con seres “idénticos”.
C. La era postmoderna está obsesionada con la información y la expresión. Hay una necesidad de expresarse en sí, aunque sea para sí mismo, comunicar por comunicar, expresarse solo por el hecho de expresar, es decir, la lógica del vacío.
D. El narcisismo aparece como un nuevo estadio del individuo, en el cual él se relaciona con él mismo y su cuerpo, hedonista y permisivo desprovisto de los últimos valores sociales y morales que coexistían. La propia esfera privada cambia de sentido, expuesta únicamente a los deseos cambiantes de los individuos.
E. Únicamente la esfera privada sale beneficiada con estos cambios gracias a los valores como cuidar la salud, preservar la situación material, desprenderse de los complejos, o esperar las vacaciones: vivir sin ideal, sin objetivo trascendente resulta posible. Nace el homo psicológicus, al acecho de su ser y bienestar. Se trata de vivir en el presente perdiendo el sentido de continuidad histórica. Vivimos para nosotros mismos, sin preocuparnos por tradiciones o la posterioridad, es así como el sentido histórico se olvida de la misma manera que se olvidan los valores e instituciones sociales. Esta estrategia narcisista de “supervivencia” del individuo, se explica dado el clima de pesimismo y catástrofe inminente, tratando de preservar así la salud física y psicológica. Aparece entonces como síntoma social el narcisismo colectivo instalándose a nivel masivo una apatía frívola.
F. Nos acostumbramos a lo “peor” que consumimos diariamente en televisión, que amenaza permanentemente y no ha conseguido la conciencia social debido a la velocidad con la que se emiten los mensajes, impidiendo cualquier emoción o conciencia social duradera.
G. El miedo moderno a envejecer y morir es parte del neo-narcisismo. el permanecer joven y no envejecer se convierte en una obsesión.
H. El estado de la naturaleza se encuentra al final de la Historia: la burocracia, la propagación de las imágenes, las ideologías terapéuticas, el culto al consumo, las transformaciones de la familia, la educación permisiva han engendrado una estructura de la personalidad, el narcisismo, juntamente con unas relaciones humanas cada vez más crueles y conflictivas. Solo aparentemente los individuos se vuelven más sociables y más cooperativos; detrás de la pantalla del hedonismo y de la solicitud, cada uno explota cínicamente los sentimientos de los otros y busca su propio interés sin la menor preocupación por las generaciones futuras. Las redes del amor propio y del deseo de reconocimiento son las responsables de este estado de guerra.
I. Hay una profunda revolución silenciosa de la relación interpersonal, lo que importa ahora es ser uno mismo absolutamente, y el Otro pasa a ser indiferente; Solo queda entonces la voluntad de realizarse aparte e integrarse en círculos cálidos de convivencia.
J. Las transformaciones dentro de la familia, una “ausencia” del padre y dependencia de la madre llevan al niño a imaginar el sueño de reemplazar al padre. Se busca un padre fuerte, poderoso, arrollador, autoritario, y se desprecia al débil, al “distinto”.
K. Hay fascinación por los individuos célebres, creados por los medios masivos de comunicación que intensifican los sueños narcisistas de celebridad y de gloria, animan al hombre de la calle a identificarse con las estrellas, a odiar el borreguismo y le hace aceptar cada vez con más dificultad la insignificancia de la existencia cotidiana. El narcisismo se nutre más del odio del Yo que de su admiración.
L. Las estrellas creadas por los medios son admirados pero muy pronto se genera una indiferencia hacia ellos, se pasa del entusiasmo pasajero al abandono instantáneo
M. Los individuos aspiran más a un desapego emocional, debido a la inestabilidad que sufren en la actualidad las relaciones personales. El miedo a la decepción, el miedo a las pasiones descontroladas nos llevan a una huida ante el sentimiento; Levantar las barreras contra las emociones y dejar de lado las intensidades afectivas, es el fin de la cultura sentimental
N. El sentimentalismo ha sufrido el mismo destino que la muerte, resulta incómodo exhibir las pasiones, declarar ardientemente el amor, llorar, manifestar con demasiado énfasis los impulsos emocionales. Como en el caso de la muerte, el sentimentalismo resulta incómodo, se trata de permanecer digno o discreto. Nuestra época queda caracterizada entonces por la huida ante los signos de sentimentalidad.
O. Cuanto más libres, las relaciones se vuelven emancipadas de las viejas sujeciones, más rara es la posibilidad de encontrar una relación intensa. En todas partes encontramos la soledad, el vacío, la dificultad de sentir, de ser transportado fuera de sí, de ahí la huída hacia delante en las experiencias que no hace más que traducir esa búsqueda de una experiencia emocional.
P. La moda invade nuevas esferas dentro de todas las capas sociales, y todos los grupos de edad. La moda es celebrada, y provoca el reflejo crítico antes que el estudio objetivo, la moda son siempre los demás. La moda, insignificante, furtiva y contradictoria; Se convierte en una institución excepcional, altamente problemática, una realidad socio-histórica característica de la modernidad. La moda es vista como una salida del mundo de la tradición, como la negación del pasado, la fiebre de las novedades, la celebración del presente social. La moda se presenta como el agente por excelencia de la espiral individualista y de la consolidación de las sociedades liberales. Los ciudadanos se sienten poco interesados por la cosa pública, en todas partes predomina la desmotivación y la indiferencia hacia la política.
Q. En conjunto, las personas están más informadas aunque más desestructuradas, son más adultas pero más inestables, menos “ideologizadas” pero más tributarias de las modas, y más abiertas pero más influenciables. La independencia va unida a una mayor frivolidad, la tolerancia se acompaña con más indiferencia y relajamiento en el tema de la reflexión; La moda no encuentra el modelo adecuado, el consumidor cree ser feliz cuando compra algo de moda, pero como la moda cambia muy pronto por la acción del mercado el comprador se siente triste porque ya no tiene lo de moda.
R. La sociedad de consumo se caracteriza por: elevación del nivel de vida, abundancia de artículos y servicios, culto a los objetos y diversiones, modal hedonista y materialista; Pero estructuralmente lo que la define es la generalización del proceso de moda. Se impone la lógica de la renovación precipitada, de la diversificación y la estabilización de los modelos, la variación regular y rápida de las formas. El orden estético-burocrático domina la economía de consumo, organizada por la seducción y la extinción acelerada. La industria ligera es una industria estructurada a imagen y semejanza de la moda.
S. Hay una nueva revolución en la producción industrial: el diseño se ha convertido en parte integrante de la concepción de los productos, la gran industria ha adoptado la perspectiva de la elegancia y la seducción. El éxito de un producto se debe en gran parte a su diseño, su presentación y envase. El diseño tiene como tarea encontrar soluciones racionales y funcionales, a crear formas adaptadas tanto a las necesidades y a las funciones, como a las condiciones de la producción industrial moderna. “El valor estético es parte inseparable de la función”. Pero los cambios de diseño continuos dispara el consumismo, cambiar el diseño para adaptarse a lo nuevo se convierte en una tendencia.
T. La lógica social de la diferencia y distinción está basada en una sed de imágenes y espectáculos, el gusto por la autonomía, el culto por el cuerpo y la embriaguez de sensaciones y de lo nuevo. Se consume para uno mismo.
U. La publicidad pone cada vez más el acento en la calidad del objeto, la fantasía y la sensación. El consumo es asociado directamente a dimensiones psicológicas e imágenes a través de las marcas. Dentro de una época de imágenes, la era de las motivaciones íntimas y existenciales de la gratificación psicológica, del placer por sí mismo, de la calidad y de la utilidad de las cosas han tomado el mando.
V. El dominio de la sociedad sobre el individuo es mayor de lo que ha sido nunca, ya no hay oposición entre vida privada y la pública, entre las necesidades sociales y las necesidades individuales. Está surgiendo un nuevo tipo de personalidad cinética y abierta. Hay una necesidad de adoptar actitudes adaptables y mentalidades flexibles: el reino de la moda actúa precisamente en este sentido, tanto en la economía de los objetos como en la de la información. Socializa a los seres en el cambio y los prepara para un reciclaje permanente.
W. El efecto del proceso de la moda, es posibilitar socialmente una interminable dinámica de renovación y diversificación. Nos encontramos con una sociedad dominada por las emociones frente a lo nuevo. El valor de lo nuevo corre paralelo a la demanda de la personalidad y de autonomía privada.
X. Las armas clave de la publicidad son la sorpresa y lo inesperado, dentro de la publicidad operan los mismos principios de la moda: originalidad a cualquier precio, el cambio permanente y lo efímero. Toda moda acaba en exceso, y se trata de una comunicación de excesos controlados, donde lo superlativo está siempre ponderado por el juego y el humor. La publicidad es el discurso de moda, vive de “hacerse notar”. Es la época de la publicidad creativa y de la fiesta espectacular: se convierten los productos en seres vivientes, marcas en persona, con un estilo y u carácter, por ende se comunica una personalidad de marca. Al igual que la moda no puede disociarse de la estética de la persona, así también la publicidad funciona como cosmético de la comunicación. Por la misma razón que la moda, la publicidad se dirige al ojo, es promesa de belleza, seducción de apariencia, ambiente idealizado, más que información. Su eficacia se debe a su superficialidad lúdica, al cóctel de imágenes, de sonidos y sentidos que ofrece sin preocuparse por los límites del principio de realidad y lo serio de la verdad. La actualización de la publicidad debe relacionarse con las profundas transformaciones de las costumbres y de la personalidad dominante en nuestra época, se produce como un eco del hombre contemporáneo por realizar su ego.

domingo, 2 de octubre de 2016

Actividad 2- ética y constitución- Consolidado 2

Actividad 2 – Ética y constitución. Consolidado 2

1.        
Ø  Señale con claridad qué institución política o jurídica juzga en primera y segunda instancia a los siguientes dignatarios: Presidente, al Fiscal, a los gobernadores y alcaldes por delitos cometidos contra las finanzas públicas, a los jueces y fiscales regionales, a los ministros, etc.
Ø  ¿Quién juzga a los militares en servicio? ¿Qué pasa si un militar comete un delito y no se encuentra en servicio activo? ¿Qué pasa si estando en servicio activo comete un delito de grave violación de los Derechos Humanos?
Ø  El congresista Daniel Bayona es acusado de violar el régimen de incompatibilidades. El senador Andrés Rengifo es acusado de  enriquecimiento ilícito. Un tercer congresista es acusado de tráfico de influencias, Señale qué institución jurídica juzga la posible pérdida de investidura de los mencionados personajes. Además, nombre la institución que establecerá las consecuencias de carácter penal por las faltas cometidas en caso de ser hallados culpables.

2.      El Congreso ejerce el poder legislativo y por lo tanto discute y aprueba las leyes del país, pero no es el Constituyente primario. Entonces, ¿Quién ejerce en las democracias este papel y en Colombia cómo ese Constituyente puede hacer valer su papel otorgado por las leyes?. Revisar los mecanismos de participación ciudadana.

3.      Determine a qué tipo de derechos corresponde los descritos a continuación (primera, segunda o tercera generación)
·         a. “De acuerdo con esta lógica de la libertad negativa se entiende y justifica el derecho a la libertad de pensamiento y expresión, el derecho a no ser molestado por las opiniones políticas o religiosas, siempre y cuando la manifestación de las mismas no perjudique al orden público y a los derechos de los demás (derecho de cada individuo de buscar la felicidad a su manera, derecho a la integridad física y a su defensa apropiada frente a la violencia, derecho a gozar en paz de las propiedades, etc.”
·         b. “Se condena, por consiguiente, la violencia en todas sus manifestaciones (tortura, tratos inhumanos y degradantes, reclusión arbitraria, etc.), y se consagra al mismo tiempo el deber del Estado de garantizar a sus ciudadanos un mínimo de seguridad para sus vidas, sus propiedades y su privacidad”.
·         c. “La política del Estado debe ser de carácter eminentemente social debe orientarse hacia una redistribución equitativa de bienes y propiedades, con el fin de asegurar el derecho a una vida digna, es decir provista de los medios para la subsistencia, de la posibilidad de la educación de un trabajo no alienante y bien remunerado. Y de una vejez no indigente. La libertad significa en este sentido la posibilidad real de satisfacer las necesidades básicas, y la liberación de aquella forma de esclavitud en la que se transforma de hecho la carencia de los medios mínimos y la lucha diaria por la subsistencia. Superado el apremio de la necesidad, se podrá pensar además en otras y más elevadas dimensiones de realización humana, pero el pan urge más que las flores, puesto que con hambre no se puede hablar de libertad”
·         d. “El hombre no está sólo en el mundo. Lo comparte con otros seres humanos y por lo tanto debe compartir la responsabilidad  de preservar el planeta y tiene el derecho de disfrutarlo y hacerlo sostenible”
4.      Clasifique los siguientes derechos que aparecen a continuación en civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y colectivos:
·         a. La libertad religiosa o de cultos
·         b. El derecho a elegir o ser elegido
·         c. El derecho a la intimidad
·         d. El derecho de empresa
·         e. El derecho a la vivienda
·         f. El derecho a un salario justo y suficiente
·         g. El derecho de las minorías étnicas
·         h. El derecho a la educación
·         i.  Los derechos de las mujeres
·         j. El derecho al espacio público.
5.       Analice los siguientes casos, y señale por qué las empresas violan preceptos éticos:
·         La élite en Colombia según cifras recientes de la Contraloría es el 10% más rico de la población, que recibe un asombroso 47% de los ingresos de todo el país La mayoría de esas personas son dueñas de empresas, accionistas o ejecutivos de alto rango. Son cuatro millones de potenciales contribuyentes con poder de pago, pero sólo 800.000 colombianos declaran renta. Tampoco pagan, o pagan muy poco, el millón y medio de terratenientes que son dueños de más del 60% de la tierra en Colombia.
·         En los últimos años y a raíz de la globalización de la economía muchas empresas multinacionales han fundado filiales en países en vía de desarrollo. Mientras que en los países de Europa y en Norteamérica deben cancelar salarios entre 8 y 20 dólares la hora, en los países pobres pagan entre 40 centavos y un dólar, la hora de trabajo. ¿Qué opinas de esta situación?, ¿por qué actuarán así los directivos de estas empresas?, ¿Por qué los gobiernos de los países pobres aceptan esta situación?, ¿cómo se  pueden afectar los países ricos?
6.       Vea el documental “La corporación” (Tan solo los primeros 60 minutos) que lo puede encontrar en https://www.youtube.com/watch?v=Bkr-paaAYJ8  y responda las siguientes preguntas:
·         ¿Son las empresas actuales socialmente responsables? Ustedes debe escribir un texto de 800 palabras en donde ejemplaricen esta situación y para ello indispensablemente deben utilizar escenas del documental.




martes, 20 de septiembre de 2016

Transparencia empresarial

La transparencia empresarial
Por Gabriela Perdomo
Fecha: 08/18/2007 -1320
En marzo de este año la compañía multinacional exportadora de bananos Chiquita Brands se declaró culpable ante una corte estadounidense de haber pagado alrededor de 1,7 millones de dólares a las Autodefensas Unidas de Colombia a cambio de “protección” para sus funcionarios. La compañía, que gana un promedio de 4.500 millones de dólares al año, fue obligada a pagar una multa de 25 millones que no les harán mella a sus operaciones, tal como lo declararon sus ejecutivos. Ningún directivo de la compañía enfrentó cargos.

No voy a hacer más referencia a este caso, ni a los demás que están en proceso contra la misma compañía por las mismas razones, ni tampoco a las sospechas de que Chiquita no es la única empresa que ha dado plata a milicias –paramilitares, guerrilleras o “independientes”– en Colombia. En cambio, quiero referirme a un mecanismo de transparencia empresarial que tal vez es poco conocido en Colombia pero que ilustra muy bien la necesidad que tienen nuestros gobernantes de sentarse a estudiar cómo evitar que el sector privado –sea nacional o extranjero– siga financiando nuestra interminable guerra civil.

Se trata del Proceso Kimberly, una idea que nació de la brutalidad que rodea la industria de los diamantes en África. La iniciativa comenzó hace siete años en Sudáfrica, cuando líderes de varios países del sur del continente se reunieron para encontrar una manera de librar al mercado mundial de los llamados diamantes de sangre. Lo que preocupaba a los participantes de la reunión era que, básicamente, la explotación del objeto más precioso del mundo se había convertido en la fuente de financiación de guerras civiles en toda la región.
El Proceso Kimberly estableció desde su implementación en 2003 que países, comunidades económicas y miembros de la industria diamantera regularían el mercado de diamantes en bruto al rechazar todas las piedras preciosas provenientes de minas controladas por grupos armados. La decisión se tomó tras comprobar que en países como Angola, Costa de Marfil, Sierra Leona, Liberia, República Democrática del Congo y Congo, algunas minas estaban controladas por mafias y grupos armados ilegales que financiaban la compra de armas y otras actividades vendiendo diamantes a empresas comercializadoras. Todos los mineros y los comerciantes no estaban necesariamente involucrados en la guerra, pero sus acciones directa o indirectamente estaban ayudando a perpetuar masacres, violaciones, asesinatos y torturas.

Ante la evidencia, ONG lideradas por Global Witness, gobernantes africanos y los miembros más poderosos de la industria de los diamantes, como la empresa DeBeers, entendieron que el mercado de diamantes estaba completamente comprometido con varias guerras. Entendieron también que una vez la historia de estos diamantes se conociera alrededor del mundo, los consumidores dejarían de ir a las tiendas Tiffany’s y otras famosas joyerías porque el símbolo de la pureza se convertiría en un símbolo del horror. Así que aceptando su responsabilidad, todos los involucrados entendieron la necesidad de intervenir y decidieron crear el Proceso Kimberly para la certificación de diamantes en bruto.

Sólo cuatro años después de su implementación, el proceso hoy cuenta con el aval de Naciones Unidas y opera en 45 países más toda la Unión Europea. Todos los diamantes que se venden y compran en estos países tienen que ser certificados por un estricto proceso, y con ello se garantiza la total legalidad y transparencia de su recorrido, desde la explotación hasta la venta. Desde Venezuela hasta Bélgica, ya miles de consumidores exigen que las tiendas demuestren que sus diamantes son libres de conflicto. Incluso, en DeBeers la política se ha extendido a certificar que los diamantes provienen de campos libres de explotación infantil.

¿Por qué nos debería importar el Proceso Kimberly? Porque aunque falta mucho para lograr una industria global saneada de diamantes de sangre, se ha demostrado que Kimberly es un mecanismo efectivo. El monitoreo de las piedras ha alejado a los grupos insurgentes de la industria, y con ello se ha reducido el tráfico de armas en varios países y se ha reducido la violencia. Se ha demostrado que muchos grupos rebeldes en el sur de África han dejado las armas simplemente porque no tienen cómo financiar su guerra.

Pero su alcance va más allá. Este protocolo nos enseña que los conflictos armados tienen aspectos prácticos que se pueden atacar con eficacia. Y que sí es posible que las empresas que directa o indirectamente se ven involucradas en el fuego cruzado de una guerra acaben con su complicidad si deciden ponerle frente a la situación. En Colombia tenemos un serio problema con las llamadas ‘vacunas’. Lo queramos o no, cientos de empresas nacionales y extranjeras están contribuyendo a que se perpetúe la violencia. Si tanto estas empresas como el gobierno empezaran por reconocer su responsabilidad, podríamos comenzar a pensar cómo desbaratar el sistema de extorsión de los grupos armados colombianos.


Trabajo segundo consolidado cultura y sociedad- C2AT y M2AN

Trabajo final 2.- consolidado 1- Cultura y sociedad

1.      Vea el documental “La corporación” (Tan solo los primeros 60 minutos) que lo puede encontrar en https://www.youtube.com/watch?v=Bkr-paaAYJ8  y responda las siguientes preguntas:
·         ¿Son las empresas actuales socialmente responsables? Ustedes debe escribir un texto de 1250 palabras en donde ejemplaricen esta situación y para ello indispensablemente deben utilizar escenas del documental.
2.      Lea el texto “Transparencia empresarial”  y señale qué problemas éticos encuentra en el comportamiento empresarial, según la autora del artículo.
3.      Analice el siguiente caso  y exponga sus argumentos sobre el comportamiento ético de la clase empresarial colombiana y las consecuencias que esto trae para el desarrollo social y económico del país.
4-      La Empresa en la era de la globalización, es una organización socioeconómica, que además de producir y distribuir bienes o prestar servicios para satisfacer necesidades, y ganar con ello dinero hace otras cosas al mismo tiempo: configura modelos sociales, crea y difunde valores y patrones culturales, moldea y condiciona con fuerza la vida de las personas, impacta en el entorno medioambiental. En definitiva, tiene un enorme poder configurador del mundo y de la vida social, o sea que los actos de las empresas pueden afectar negativamente o contribuir a mejorar el medioambiente o la vida de las personas. Busque en internet ejemplos que permitan explicar la afirmación sobre todo en estos aspectos en los cuales la empresa  tienen influencia en la sociedad y en la cultura: “configura modelos sociales, crea y difunde valores y patrones culturales, moldea y condiciona con fuerza la vida de las personas, impacta en el entorno medioambiental”.
5-      En el contexto de la globalización se está exigiendo a las empresas ser socialmente responsables, o sea si bien son libres para acumular riquezas y explorar mercados deben devolver a la sociedad parte de los beneficios adquiridos a través de acciones que favorezcan la protección del medio ambiente o el combate contra la pobreza. Analice la siguiente frase: “Ser socialmente responsable no significa sólo cumplir plenamente las obligaciones jurídicas, sino también ir más allá de su cumplimiento, avanzando voluntariamente hacia nuevas exigencias –mayor inversión en capital humano, mejor relación con los interlocutores, mayor respeto por el medio ambiente- que, si bien son menos fuertes desde un punto de vista legal –porque, en el fondo, se trata de aspiraciones éticas, de propuestas axiológicas, de requerimientos morales-, no resultan, sin embargo, menos importantes o incluso decisivas para la supervivencia de la propia empresa en un entorno tan cambiante, globalizado y competitivo como el que nos toca vivir”. De acuerdo a esa frase: ¿Por qué se dice que la supervivencia de las empresas, en ese entorno cambiante como es la globalización, está determinada, en forma decisiva  por su responsabilidad social? Describa, al menos un ejemplo de responsabilidad social en el Valle del Cauca, realizada por empresas de la comarca.
6-      Vea el documental SICKO de Michael Moore y establezca las relaciones y diferencias en los sistemas de salud que presenta el filme. Posteriormente saque conclusiones con respecto a Colombia


domingo, 21 de agosto de 2016

Constitución 1- 2016- Solo para la alumnos de ética y constitución

EL PREÁMBULO CONSTITUCIONAL Y LA DEMOCRACIA
ALFREDO RAMOS

El presente taller tiene como objetivo que ustedes como estudiantes reflexionen sobre el significado de la Constitución Política colombiana, específicamente sobre el preámbulo de la constitución colombiana y el sentido de la democracia. Acercarse a este conocimiento es muy importante, pues permite entender si el funcionamiento de las instituciones colombianas genera un clima propicio para el desarrollo democrático y el control social necesario para garantizar la defensa de la vida y  de los derechos humanos de los ciudadanos.

ASPECTO 1. PREÁMBULOS
Lea el preámbulo de la Constitución Política de 1886 y el de la Constitución Política de 1991.Analice cada uno de ellos; luego compárelos y establezca sus diferencias. Especifique la concepción de Estado sobre la que se construye cada constitución.
Constitución Política de 1991: EL PUEBLO DE COLOMBIA, en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE 1886: El preámbulo de la Constitución Política de 1886 dice : “En nombre de Dios, fuente suprema de toda autoridad, los delegatarios de los estados colombianos de Antioquia, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima, reunidos en el Consejo Nacional Constituyente, vista la aprobación que impartieren las Municipalidades de Colombia o las bases de Constitución expedida el día 1 de Diciembre, con el fin de afianzar los bienes de la justicia, la libertad y la paz, hemos venido a decretar, como decretamos la siguiente Constitución Política de Colombia”.

ASPECTO 2. EL SIGNIFICADO DE LA CONSTITUCIÓN
Con base en una lectura cuidadosa de los textos que se señalan más abajo y de los diez primeros artículos de la Constitución colombiana, debe desarrollar el ejercicio siguiente:

1.      Defina el concepto de “república democrática, participativa  y pluralista”.
2.      Defina con sus palabras sobre lo que significa: “Constitución Política”, “ciudadano”, “voluntad general”, “soberanía popular”.
3.      Explique: ¿Cuáles son los requisitos que le dan sello de autenticidad a una democracia? Del texto “La democracia y sus características” página 1
4.      ¿Por qué son tan diferentes las democracias  y las monarquías? Leer los dos textos asignados
5.      Establezca las diferencias entre: súbdito y ciudadano.
6.      ¿Qué significa cuando se dice que la constitución es norma de normas?

ASPECTO: LA LEGALIDAD Y LA ILEGALIDAD
Lea el siguiente texto, discútelo con tu compañero y resuelve las preguntas que aparecen posteriormente.
“Una cultura de legalidad existe cuando las mentalidades y costumbres de una sociedad se fundamentan en la valoración del Estado de Derecho y del cumplimiento de las normas. Esto supone que los ciudadanos respeten las leyes no sólo por el temor a la sanción que implica su incumplimiento sino porque entienden y aprecian la función que éstas cumplen en la sociedad y el Estado. Los países en que esta valoración no es el eje principal de los comportamientos, encuentran serias dificultades para garantizar el funcionamiento del Estado de Derecho.
Colombia parece ser uno de estos casos. A pesar de que existen amplios sectores de población que reconocen que, sin un orden jurídico legítimo, son imposibles el progreso y la convivencia pacífica, los altos índices de crimen y corrupción indican no sólo que la cultura dominante no simpatiza con el cumplimiento de las normas, sino que predomina precisamente lo contrario: una cultura de la ilegalidad que pone en entredicho el funcionamiento del Estado de Derecho.
De ahí el interés y la importancia de promover el desarrollo de una cultura de la legalidad en Colombia, que mediante el fortalecimiento de las corrientes culturales favorables al Estado de Derecho y al respeto de las normas, logre reducir de manera significativa los altos índices de crimen y corrupción, y garantice la plena separación de las ramas del poder, la participación de todos los ciudadanos en la elaboración de las normas, el sometimiento de todos al mandato de las leyes y la protección de todos por parte del Estado, que son elementos constitutivos de un Estado de Derecho”
  1. ¿Qué se entiende por una “cultura de la ilegalidad”
  2. ¿En qué sentido se afirma que la “cultura de la ilegalidad” es una amenaza contra el Estado de Derecho?
  3. ¿Realmente en Colombia predomina la cultura de la ilegalidad? Justifica tu respuesta
  4. ¿Cómo podrían las autoridades, la familia y la escuela para promover en Colombia una cultura de la legalidad?
Nota: T            e ayudará a pensar la pregunta anterior:
La crisis de gobernabilidad se manifiesta en la precariedad de la  resolución de conflictos por parte del Estado, esta situación es más aguda si se analiza la capacidad para lograr una adecuada presencia a lo largo y ancho del territorio nacional y la falta de un control efectivo sobre las instituciones y los servidores públicos. En las zonas de colonización o donde la marginalidad es crítica, la presencia del Estado es escasa o nula, a pesar que históricamente estas regiones han experimentado un alto grado de violencia y de conflictividad social. En los años cincuenta la violencia se centró en las zonas que se incorporaron al desarrollo económico, industrial y agrícola, como el Valle del Cauca, Tolima y la zona cafetera. Durante ese período murieron 200.000 colombianos y 300.000 familias campesinas perdieron su tierra, sin que el Estado pudiera impedirlo. De igual manera en los últimos cinco años debido a la violencia un millón y medio de colombianos han sufrido el fenómeno del desplazamiento. A pesar de esos graves dramas sociales, económicos y políticos, el Estado ha sido incapaz de generar proyectos que permitan la defensa de los derechos de las mayorías.
Un grave problema del país es la impunidad. De los 3 millones y medio de delitos que se cometen cada año en el país, llegan a la Fiscalía 670.000, pasan a los jueces 58.000 y tienen sanción efectiva 36.000 delitos. Sólo el 4% de los homicidas recibe castigo en Colombia, el número de presos por cada 100.000 habitantes es de 1, mientras que en Estados Unidos es de 426, cuando el porcentaje de homicidios por cada 100.000 habitantes es de 77 en Colombia y en Estados Unidos de 12. Las penas y castigos del régimen penal colombiana son muy leves y esto aumenta los beneficios para delinquir.
Luis A. Restrepo, en un estudio titulado “Colombia, una nación en peligro” dice: “El Estado colombiano ha sido pobre y su cobertura, insuficiente; buena parte de su burocracia tiene origen clientelista, es inepta y corrupta. Pero los males de la sociedad y el Estado colombiano no se limitan de ningún modo, a su pobreza material. Más importante ha sido la ausencia de una ética pública. En consecuencia, no ha existido en Colombia una ética del servicio público ni de la ciudadanía que le proporcione al ordenamiento estatal una base subjetiva”.
ASPECTO: CRASH
1.       En la película “Vidas cruzadas” o “Choque” o “Crash” se presentan varios dilemas éticos, eso implica que las acciones del personaje chocan con la vida de otros llevándonos a reflexiones éticas. Analice los siguientes:
·         La actitud del fiscal de distrito
·         La actitud del policía patrullero cuyo padre está enfermo
·         La actitud de la empleada del servicio de salud
·         El comportamiento de la esposa del director de televisión
·         El comportamiento del director de televisión
·         La actitud de la madre del policía investigador de homicidios y del hijo delincuente
·         La actitud de los dos jóvenes afroamericanos que son ladrones de carros.
·         El comportamiento del pequeño negociante iraní, a la que su hija le ha comprado un revolver
·         La actitud del policía patrullero blanco.
Saque sus conclusiones sobre si los seres humanos son perfectamente malos o perfectamente buenos.


Cultura y sociedad - Trabajo consolidado 1

Primer consolidado- Trabajo cultura y sociedad
Trabajo colaborativo 1        

Analizar las implicaciones que el comportamiento cultural ha traído a Colombia es el objetivo de este trabajo. Cada integrante del grupo debe leer dos de los textos que se encuentran en esta guía y deben escribir una página firmando su autoría. Deben determinar después de la lectura cómo afecta a la economía, a la política y a la sociedad la problemática cultural a la que hace referencia el texto leído. Posteriormente los integrantes del grupo deben  escribir sus conclusiones en dos páginas y para ello se recomienda que lean el texto: “Por un país al alcance de los niños” de Gabriel García Márquez que lo pueden encontrar en el blog o en Internet. Este escrito final debe recoger los análisis de cada uno de los integrantes y construir propuestas que puedan superar los problemas de Colombia.

1. Avivatos
Por: Andrés Hoyos
HAY UN TRANCÓN Y ATRÁS SUENA una ambulancia. Uno se hace a un lado, y cuando pasa la ambulancia, detrás de ella va pegado un taxi. Su conductor es el clásico avivato colombiano.
No es normal que el avivato sea pobre o quizás sea más exacto decir que entre los pobres la actitud no se llama así, se llama rebusque, y tiene otras motivaciones. El rebusque con frecuencia implica forzar las normas, pero la gente no lo hace por vocación sino por necesidad. Un vendedor ambulante que invade el espacio público no empieza por ser un avivato, aunque si le va bien, pronto accederá a la categoría.
De otro lado, uno pensaría que es contradictorio que haya avivatos millonarios. Sin embargo, éstos no son raros en el club de quienes poseen capitales con muchos ceros a la derecha. ¿La razón? Que la avivatada es un vicio de esos que no se curan con dinero, como el trago, el juego y el cigarrillo. Existe, sí, una diferencia crucial cuando la vuelta a realizar involucra cifras de muchos millones y es que entonces la avivatada traspasa los límites del código penal, adquiriendo en ese momento nombres nuevos: fraude, estafa, desfalco, malversación de fondos, etcétera.
El avivato en el fondo es un personaje paradójico: sufre al mismo tiempo de pereza y de impaciencia aguda. De ahí su deseo de saltarse los puestos en la cola, de tratar de obtener un trabajo o un grado sin merecerlos, de decirle al primo de la tía que por favor le consiga esa sinecura que anda por ahí como un perro sin lazo.
El que comienza como avivato no siempre se gradúa de criminal. Esto sucede cuando el vicio arrecia o cuando la persona se vuelve hábil y se acostumbra a tener “éxito”. Entonces, de repente, se le cruza por el frente una gran tentación, ante la cual es en extremo raro que el avivato no se acoja al proverbial consejo de Óscar Wilde de caer en ella. Sin embargo, tampoco es tan corriente que un avivato modesto se convierta de la noche a la mañana en un gran estafador. Para dar el salto, suele ser necesario el transcurso de por lo menos una generación. Dicho de otro modo, el hijo del avivato que no se vuelve beato o que no se mete de cura (la categoría contiene algunos curas), se convierte, él sí, fácilmente en un gran estafador al intentar imitar al padre en escala ampliada. De hecho, uno sospecha que algunos de los grandes estafadores que a estas alturas mojan prensa a diario en Colombia, dígase los tres primitos Nule, son algo así como la tercera generación de un avivato al que le fue “bien”, es decir, de uno cuyas avivatadas salieron a favor.
No es muy difícil entender de dónde proviene la popularidad de este comportamiento destructivo. Proviene del ejemplo, de la celebración que se hace de las “hazañas” del avivato. Al honesto, al que hace las cosas al derecho, al que denuncia, al que critica la laxitud ética, le ha ido mal, y en ocasiones pésimo, en Colombia y, de ñapa, es objeto de burlas. Los avivatos, para no hablar de los mafiosos, seducen y desnucan a reinas y modelos como si estuvieran tomando cerezas de una bandeja.
Según su parsimonia de hidalgo neurótico y venido a menos, el DRAE no incluye la palabra “avivato”, pese a que ronda por Colombia y con menos vigor por dos o tres países de América Latina desde la década de los cuarenta. Nada raro, en fin, que la gente que cae redonda ante la cháchara florida de los avivatos es por lo general la misma que vive obsesionada con la gramática.
2. Bobadas importantes
Cuando salgo a la calle en Bogotá y paso por sitios muy congestionados me molesta que la gente me estruje, incluso que me roce, sin pedir perdón o sin decir “lo siento”.
Por: Mauricio García Villegas
Me dirán ustedes que esas son bobadas a las que yo no debería darles tanta importancia, sobre todo si no quiero convertirme en un gruñón. Es posible, pero también creo que el asunto es más importante de lo que parece. Me explico.
Los seres humanos nos relacionamos de muchas maneras. Para simplificar, tenemos dos tipos de relaciones: de alta o de baja intensidad. Con los familiares, los amigos o los correligionarios tenemos un trato intenso. En cambio, con personas del común, personas que no conocemos y con las cuales nos encontramos en los espacios públicos, en las filas, en los ascensores, en los paraderos de buses, en los edificios, en los puestos de votación, en los parques, etc., tenemos una relación de baja intensidad.
En ambos casos la relación funciona bien cuando existe una cierta reciprocidad. Los favores y las invitaciones entre los buenos amigos, por ejemplo, tienen sentido siempre y cuando, en el largo plazo, haya una especie de equilibrio entre lo que cada uno da y lo que cada uno recibe (hay excepciones, claro). Algo parecido ocurre incluso entre familiares, salvo, por supuesto, entre padres e hijos.
En las relaciones entre ciudadanos (las de baja intensidad) también debe haber una cierta reciprocidad. Cuando espero en la fila a que llegue mi turno, o cuando dejo que los que llegan en el ascensor salgan antes de que yo entre, lo hago no sólo porque creo que es mi deber, sino porque confío en que los demás harán lo propio en ocasiones venideras y que yo me beneficiaré de ese comportamiento, de la misma manera que ahora ellos se benefician del mío. Esta predicción, cuando es generalizada, produce confianza, lo cual, como ha sido mostrado por una larga serie de estudios, es un capital social que favorece el desarrollo y la democracia.
En América Latina les damos mucha importancia a las relaciones de alta intensidad (con la familia, los amigos, los sacerdotes, etc.), pero menospreciamos las de baja intensidad. Y ese desaire es una de las causas de nuestro atraso. Robert Putnam mostró hace algunos años cómo en el sur de Italia había una correlación entre, por un lado, lazos sociales fuertes (familia, mafia, religión, clientelismo) y, por el otro, mal gobierno y subdesarrollo. No creo que esos factores culturales sean los únicos que expliquen el subdesarrollo y el mal gobierno (como parece decir Putnam), pero sí creo que son parte del problema (y de la solución) y que por eso deberíamos pararles más bolas.
Voy a terminar con una anécdota: cuando yo era estudiante en Bruselas, hace muchos años, los latinoamericanos nos burlábamos de los belgas porque pedían perdón a toda hora; en el metro, en la calle, en los restaurantes, en las oficinas. Cada vez que una persona medio se acercaba a la otra, le pedía perdón, como diciendo, “lo siento, estuve a punto de tocarlo pero no era mi intención”. Interpretábamos esas reacciones como una muestra de individualismo extremo y poco social. Muy pronto me di cuenta de que era justamente lo contrario: reconocer al otro, respetar su espacio, no atropellarlo y pedirle perdón cuando se le importuna, es una prueba de respeto que no sólo denota buen comportamiento sino que entraña reciprocidad, confianza y cultura ciudadana.
Así pues, si guardar los espacios y tratar de no tocar al otro es una bobada, se trata de una bobada muy importante. El problema, en Bogotá, es que si uno se toma en serio esa importancia se vuelve un cascarrabias.
3. De lacras y sueños

NO PARECE POSIBLE ESCAPAR A nuestra historia de oscurantismo.
Por: Rodolfo Arango
La cultura política de un pueblo condiciona su presente y su futuro. Pero sucumbir al fatalismo y la apatía no parece una opción aceptable. El conformismo es un lujo demasiado costoso que no nos podemos dar. Tiene sentido, entonces, analizar el malestar de la sociedad y buscar salidas por ahora pensables, más tarde realizables. En este contexto cabe preguntarse qué tienen en común la criminalidad uribista, la manipulación santista, la violencia guerrillera y la corrupción política.
Crímenes de uribistas son verificados y sancionados profusamente por los jueces y magistrados. Infinidad de servidores del expresidente han sido condenados por chuzadas, cohechos, conciertos para delinquir, falsos positivos, despojos de tierras y todo un rosario de conductas punibles. Lo que en cualquier país digno del mundo sepultaría las posibilidades políticas de este movimiento, en Colombia es justificado cual medio necesario para preservar fines supremos: salvar a la patria de la amenaza comunista.
Otro tanto sucede, aunque más sutilmente y con suma elegancia, por los lados del actual mandatario. Bombardeos en el extranjero aduciendo persecuciones “en caliente” (de guerrilleros dormidos), intentos de saneamiento de tierras ilegalmente adjudicadas, uso de facultades constitucionales inexistentes para objetar reformas constitucionales o instrumentalizar la paz para fines electorales son manipulaciones que subestiman al contradictor y lesionan la confianza pública, todo en juiciosa aplicación de la doctrina del mal menor.
La violencia guerrillera ocupa capítulo aparte. Es proverbial y autorreferente, santificada por dogmas trasnochados, justificaciones pueriles o autos de fe delirantes. La negación de la vida es en la mente de los subversivos algo naturalizado que los degrada en su condición humana. Las guerrillas de las Farc y del Eln impiden con su pensamiento escatológico la expansión de una izquierda democrática y civilista, que pueda ser una alternativa real a la forma excluyente, ligera y cínica con que ha sido gobernado el país por décadas.
Los políticos profesionales, salvo honrosas excepciones, completan el cuarteto de plagas sociales. Han hecho del Estado un botín, con la complicidad de particulares corruptos. Los estadistas han muerto. El político clientelista, que es regla general, desconoce que nadie es libre en un Estado sin soberanía. La hegemonía de lo privado, de los intereses individuales, del enriquecimiento rápido, lícito o ilícito, y del arribismo social lastran la posibilidad de dignificar la política y devolver la grandeza a una vida al servicio de la comunidad política.
Central a la defensa de los asuntos públicos (res-pública) es anteponer el respeto a la ley a las propias convicciones o creencias. Es reivindicar las virtudes de la sobriedad, la generosidad y la decencia. Es procurar construir y realizar concepciones de mundo que honren la inteligencia, la sensibilidad y la creatividad humanas. La cultura es la morada del ser, decía Heidegger rememorando a los griegos. Un legado de enaltecimiento de lo común a todos, de entrega abnegada a ideales que nos dignifican, de descentramiento del ego y apertura a la otredad son buenos antídotos para la reconstrucción. Muchos y muchas, sobre todo jóvenes, están empeñados en la superación de las lacras descritas. Muy pronto empezarán a verse los resultados.
4. Depresión y paranoia

Mauricio García Villegas
Publicado en: El Espectador, Julio 31 de 2009

ALGUNA VEZ LE OÍ DECIR A UN PROfesor de sicología que las enfermedades mentales dependen mucho de la sociedad en la que se vive. Así por ejemplo, me explicaba, mientras en los Estados Unidos mucha gente se deprime, en América Latina no faltan los paranoicos. No sé si mi colega tiene alguna teoría para explicar esta diferencia, pero la mía es esta:

En los países que tienen una gran clase media, que son por lo general países desarrollados, la gente siente que los demás, a pesar de tener más o menos dinero, son ciudadanos, como ellos. En nuestros países, en cambio, las diferencias sociales son tan grandes que la gente ve a los que no son de su clase social como extraños y desconfía de ellos. Esto no me lo estoy inventando yo; fue dicho a mediados del siglo XIX por el historiador Sir Henry James Maine. En las sociedades tradicionales, explicaba Maine, los lazos sociales dependen del estatus, mientras que en las sociedades modernas dependen del derecho. En las primeras dominan el padrinazgo, las relaciones de clientela y las palancas; en las segundas, en cambio, lo que importa es ley.

Mi teoría entonces es esta: en una sociedad moderna, la falta de desafíos engendra comportamientos depresivos; en una sociedad como la nuestra, la desconfianza produce paranoicos.

Es muy difícil probar lo que estoy diciendo, entre otras cosas porque en Colombia hay una mezcla de tradición y modernidad; sin embargo, creo que todos tenemos evidencias de lo mucho que aquí cuenta el estatus social. Cuando digo todos, lo digo en serio. No sólo me refiero a los ricos, a los blancos y a los que tienen apellidos ilustres —que aquí son los mismos—, sino también a los de clase media y a los pobres. En nuestro minucioso escalafón social cada cual encuentra sus amos y sus esclavos. En Bogotá los porteros son sumisos cuando se relacionan con los propietarios del edificio, pero déspotas cuando un transeúnte desorientado les pide información. Los choferes de taxi desprecian a los de bus por llevar pasajeros pobretones. Todos miran hacia arriba, bien sea para defenderse o para protegerse (con una palanca) o hacia abajo, para sentirse importantes o para tener a quien mandar.

Muchos subordinados hacen valer la jerarquía de sus superiores para imponerse frente a los que están más abajo. En Bogotá he visto a más de una secretaria enojarse con una colega a la que consideran inferior —porque su jefe es menos importante que el suyo—, sobre todo cuando esta última pretende hacer esperar en el teléfono al jefe de aquella.

Incluso en Medellín o en la costa, en donde las relaciones sociales son más desinhibidas, la jerarquía social se impone. El antioqueño rico puede parecer casi un amigo de su mayordomo, incluso tratarlo de vos, pero lo hace porque sabe muy bien que eso no significa una acercamiento entre ambos. En Antioquia pasa lo mismo que decía Fernando Díaz-Plaja sobre España: “Aquí, el señor que va al café habla con el camarero con una confianza que no se encuentra en Francia o en Italia, precisamente porque no teme que acabe sentándose a su lado”.

No estoy defendiendo la idea de una sociedad igualitaria en donde cada quien sea una ficha, un miembro del partido o un hijo de la patria. Lo que quisiera es vivir en un país de ciudadanos regidos por la ley; una ley indiferente y universal. Además, es más fácil lidiar con deprimidos que con paranoicos.
5. El discreto encanto de la servidumbre
María García de la Torre

La servidumbre seduce a los colombianos. Les encanta que otros los sirvan, que laven sus platos, limen sus uñas, cuiden sus niños y empaquen y desempaquen su mercado. No todos pueden costearlo, claro, pero podría decirse que para muchos es sinónimo de estatus tener una empleada doméstica, vivir en un edificio con portero, ir a un centro comercial donde parqueen y laven el carro. Contar con servidumbre -o sirvientes, como se los clasifica de puertas para dentro- ha mantenido una innumerable cantidad de 'cargos' que muchos países considerarían anacrónicos.

Hoy en día calificaríamos de "brutalidad" contratar a un indígena para 'transportar' a otro en su espalda. Amarrarle una silla y simplemente contemplar el paisaje mientras el pobre hombre camina descalzo por trochas empinadas. Hoy es brutalidad, antaño era obligatoriedad para la élite colonial. Sin embargo, con la modernidad han llegado nuevas formas de servidumbre camufladas en oficios que perpetúan la pereza de otros.

Al parecer, el esfuerzo que representa empacar el propio mercado representa un esfuerzo sobrehumano. Porque casi todos los supermercados contratan un joven que empaca la mermelada, la carne, las bebidas del cliente, mientras el cliente se queda quieto, mirándolo.

¿Qué le cuesta a alguien lavar los dos platos, el vaso y la olla que ensució para cenar? Al parecer, horrores, pues para eso le paga a una mujer que los lava por él. En promedio, solo para hacer mercado y cocinar un plato sencillo, una mujer bogotana utiliza el servicio de quince personas distintas. En un país como España o en Estados Unidos, el que tiene hambre es el mismo que merca y el mismo que cocina y lava los platos.

En ciertos casos, claro, es necesaria una ayuda extra, como cuando una madre soltera debe trabajar y encargarse del hogar y de su hijo sola. Pero ¿de verdad es indispensable que un hombre abra la puerta del parqueadero, que otro le eche la gasolina al carro, que otro empaque el mercado, que otro lo lleve hasta el carro, que otro -u otra- nos lave la ropa, los platos, que limpie la casa, que otro lave el carro, que otro maneje el carro y un gran etcétera?

Esta dependencia en la servidumbre es ostensible en el quejido lastimero de la joven que pide consejo a sus amigas para contratar una "empleada de confianza" porque ya no tiene un solo plato limpio. ¿Qué tal si se levanta del sofá y los lava?

No parece tan sencillo, pues la herencia colonial ha enseñado a las señoritas que los oficios de la casa deben delegarlos en otros y que lavar su propia vajilla la rebajaría tanto como soltar una flatulencia en público.

El mensaje está tatuado en el subconsciente, al punto de que no se lo cuestiona. Meses atrás, una fotografía publicada por la revista de farándula '¡Hola!' levantó una polvareda. Las señoras de casa aparecían en primer plano y sus empleadas domésticas negras, en un segundo plano, con sendas bandejas de plata. Se cuestionó la pose, pero no la institución per se. En otras palabras, que haya sirvientas, pero que no se note.

Hasta hace muy poco, estas mujeres, internas en casas de familia por décadas, no cotizaban salud ni pensiones. Hoy en día muchas siguen sin acceso a la educación, no pueden formar su propia familia y viven exiliadas en el cuarto de servicio, disponibles las 24 horas, separadas desde jovencitas de sus familias.

Empleadas de servicio, sirvientas, coimas, muchachas, hay tantos términos eufemísticos y peyorativos como familias empleadoras. Trabajan en silencio, sin encontrar nunca eco de su situación en los titulares de prensa. Una gran mayoría tiene empleadas del servicio, manicuristas, entrenadores deportivos, paseadores de mascotas, jardineros, choferes, niñeras... ¿por qué cuestionar un orden social que proporciona tanta comodidad? Justamente por eso, porque mi comodidad implica la degradación del otro.

Las labores que empiezan a ser obsoletas -como el ascensorista, el ama de llaves, el mayordomo- abren paso a otras más dignificantes. Y liberan a estos individuos de funciones degradantes como oprimir botones por otros o limpiar el desorden de adultos como si se tratara de infantes.

Hace falta reconocer la mala crianza de una buena parte de la sociedad colombiana y buscar romper esquemas coloniales que nos han graduado como el tercer país más desigual del mundo. Si quiere una empleada doméstica, páguele 90.000 pesos por hora, como ocurre en Estados Unidos. No unas miserias que las obligan a llevar una vida llena de privaciones.

Millones de niños a lo largo de décadas han sido criados por empleadas domésticas, e incluso hoy se sigue dando, como círculo vicioso heredado de la sociedad santafereña, antioqueña, cartagenera de años. Romper la dinámica degradante de la servidumbre es un paso adelante en el proceso de modernización de Colombia, anclada, como está, a formas caducas heredadas de una colonia que dejó de serlo hace doscientos años.
6. Individualismo majadero

Mauricio García Villegas
Publicado en: El Espectador, Septiembre 11 de 2009

HACE MUCHOS AÑOS, EN MEDELLÍN, había un letrero en el puente de la calle 33 que decía “Si esto no es progreso, ¿entonces qué es?”.

Con el paso de los años el letrero se fue borrando, pero la idea de que el país sólo se desarrolla vaciándole cemento armado encima sigue casi intacta entre nosotros. Desde luego que las obras públicas son importantes. Si tuviéramos mejores carreteras, mejores puertos y más acueductos estaríamos más cerca del desarrollo. Pero la infraestructura física, si bien es indispensable, no lo es todo. Más aún, pensar que eso es lo único, es también parte del problema. El subdesarrollo también es mental, cultural.

El atraso cultural tiene muchas facetas. La falta de investigación científica, el bajo porcentaje de personas que lee periódicos, la ausencia de doctores (de los de verdad) y la falta de bibliotecas públicas son algunas de ellas. Pero hay algo tal vez más importante que todo lo anterior, aunque menos palpable y más difícil de conseguir. Me refiero a la capacidad para actuar colectivamente, como sociedad. Nadie lo ha dicho tan claramente como el profesor YuTakeuchi, un japonés que vivió en Colombia por más de 50 años. Cuando le preguntaron cuál era la principal diferencia entre los japoneses y los colombianos, su respuesta fue esta: “Pues mire —dijo—, un colombiano es más inteligente que un japonés, pero dos japoneses son más inteligentes que dos colombianos”. La explicación de Takeuchi supone que un país es algo más, mucho más, que los individuos que lo componen. Un país es también, y sobre todo, un alma social, o como dicen ahora, una identidad colectiva. Es en eso que estamos muy mal.

En Colombia hay muchos individuos pero muy poca sociedad. Tenemos personajes sobresalientes —no muchos, la verdad— pero casi no tenemos empresas colectivas destacadas. Ni siquiera en el fútbol somos capaces de armar un conjunto que valga la pena. Menos en política. El presidente Uribe cuenta con grandes mayorías en el Congreso y en la sociedad, pero no es capaz de gobernar sin ofrecer notarías, subsidios y puestos para que voten por él. Somos buenos patriotas pero malos ciudadanos. Nos sublevamos cuando Chávez habla mal de Colombia pero somos incapaces de crear un partido político serio. Hacemos puentes sobre los ríos —tampoco muchos, la verdad— pero somos incapaces de acabar con la corrupción que acompaña los procesos de licitación para las obras públicas.

Nuestro espíritu gregario se concentra en la familia y en las amistades. Más allá de estos entornos privados, lo social es una competencia, un mundo dominado por la desconfianza y la trastada.

Muchos colombianos que viven en el exterior se quejan del individualismo de los europeos o de los estadounidenses. Es cierto que allí la familia y los amigos tienen menor importancia que entre nosotros, pero su individualismo está fundado en el respeto de reglas comunes y en la defensa de los intereses tanto privados como colectivos. El nuestro, en cambio, es un individualismo indómito que descree no sólo de los demás sino de lo público. Aquí cada colombiano es un Estado soberano.

Pero el individualismo criollo no sólo es salvaje y asocial, sino también majadero: al preferir la estrategia del vivo, todos terminamos bloqueándonos los unos a los otros, como en el tráfico o en la fila, y por eso terminamos peor —llegando más tarde— que si hubiésemos pensado como ciudadanos. ¿Si eso no es atraso, entonces qué es?
7. Los países y las mariposas
Por: Mauricio García Villegas
CUANDO UN NIÑO PREGUNTA CUÁNtos años vive un caballo, algunos viejos en Antioquia todavía responden esto: vea mijo, una gallina dura tres años, un perro tres gallinas, un caballo tres perros y una persona tres caballos; haga la cuenta. Me acordé de esa explicación el pasado fin de semana cuando se celebraba el Bicentenario. ¿Y cuánto vive un país?
Es difícil saberlo, pero lo que sí se sabe es que éstos se parecen más a las mariposas que a los caballos: no son efímeros como aquellas, pero su vida está marcada por la metamorfosis. Colombia ha pasado por dos estados: el de la colonia, su crisálida, que duró trescientos años, y el de la república, voladora, que lleva doscientos.
El contraste actual entre los Estados Unidos y América Latina se explica, en buena parte, por lo que fueron en su estado colonial. La colonia española fue más poderosa, más rica y duró más tiempo que la inglesa. A mediados del siglo XVII la participación en el mercado mundial de La Española (hoy Haití y Dominicana) era muy superior al de las trece colonias inglesas. España tenía 19 universidades en América, mientras que Inglaterra sólo tenía dos. Las iglesias, tapizadas en oro, y la grandeza arquitectónica de ciudades coloniales como Lima y México, no tenían parangón en Nueva Inglaterra o en Virginia.
Con la independencia, la relación de fuerzas se invirtió. Si en 1800 México producía algo así como la mitad de los bienes y servicios de los Estados Unidos, setenta años más tarde esa cifra había descendido al 2 %. Peor aún, en el norte del continente se creó un país enorme y poderoso, mientras en el sur las guerras civiles y la inestabilidad política duraron casi un siglo.
Son muchas las causas que explican esta inversión de destinos, pero quizás la más importante sea esta: España impuso en sus colonias un modelo de sociedad y un estilo de vida que, en el balance general del mundo colonial, estaba destinado a desaparecer. El descubrimiento de América, con su oro y sus indios, le permitió a España prolongar, durante casi tres siglos, un estilo de vida feudal, caballeresco, piadoso y épico, que estaba muriendo en el resto de Europa.
Las colonias inglesas, en cambio, no tuvieron la grandeza y el poder de las españolas, pero se montaron desde el inicio en el tren rápido de la historia: el del liberalismo, el de la competencia económica, la democracia y la defensa de los derechos individuales. Cuando las trece colonias declararon su independencia de Inglaterra, tenían acumulada una enorme experiencia de autogobierno, tolerancia y libertad que no existía en las colonias hispánicas. Boston no tenía la riqueza ni el boato de, por ejemplo, Popayán, pero estaba cultural y políticamente mucho mejor preparada para enfrentar los tiempos modernos que vinieron con la independencia.
Llevamos doscientos años apegados a los ritos y a las pompas de la vida republicana, pero los fantasmas del mundo colonial todavía nos persiguen: el latifundio, la concepción autoritaria del poder, la desigualdad social, la omnipresencia de la religión y el desprecio por los bienes públicos, todo esto hace parte de una etapa colonial que no hemos podido superar.
Así, pues, Colombia parece una nación joven e inmadura. Esto puede ser un augurio del futuro largo y próspero que nos espera, pero también es una advertencia de que si no abandonamos esa crisálida épica y poderosa que nos aprisiona, nunca lograremos levantar el vuelo.
*Profesor de la Universidad Nacional e investigador de Dejusticia.
Demasiados muertos

Recurriendo a diferentes fuentes confiables, puedo afirmar que en Colombia se registraron en los últimos cuarenta años – entre 1975 y 2014 – un total de 747.289 homicidios.
Por: Saul Franco
Podemos redondear la cifra en 750.000, y tendríamos un promedio anual de 18.750 casos de homicidio y un alarmante y vergonzoso promedio de un homicidio cada media hora durante esos cuarenta años. Demasiados muertos, verdad?
Cuando hablo de fuentes confiables me refiero a los informes de la Policía Nacional, del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, del Departamento Nacional de Estadística –Dane- de algunas investigaciones específicas y del Observatorio Nacional de Salud –ONS- que acaba de divulgar su IV Informe dedicado, en buena parte y con mucho rigor, justamente al tema de la violencia homicida en el país entre 1998 y 2012. Conviene advertir que no siempre coinciden los períodos, indicadores y tipo de datos suministrados por las distintas fuentes, siendo necesario optar por la información disponible más constante y consistente.
No todos esos muertos se deben a la guerra que padecemos, por supuesto. Hay homicidios por riñas callejeras, con frecuencia facilitados por el licor. Hay un porcentaje debido a la violencia en las relaciones familiares y de pareja. Hay violencia homicida producida por la llamada delincuencia organizada, y también por la desorganizada. La hay en el trabajo y en casi todos los escenarios en donde sucede la vida, incluyendo los deportivos. Entre quienes hemos estudiado el tema se estima que entre un 10 y un 20% del total de víctimas de este tipo de violencia se debe directamente al conflicto armado interno, pero que indirectamente el porcentaje es muchos mayor.
Siendo preocupante el dato de cuántos colombianos/as mueren como víctimas de homicidios, lo es mucho más saber quiénes son, en dónde viven y por qué los matan. Todas las fuentes de información coinciden en que, de lejos (hasta en un 92%), los hombres son las principales víctimas. Que casi las tres cuartas partes de las víctimas son jóvenes entre los 15 y los 39 años. Que de los cuarenta años registrados, los peores fueron 1991 y 2002. Que entre Antioquia y el Valle del Cauca han concentrado el 40% de las víctimas de homicidio. Algunos estudios - el del ONS entre ellos - han ayudado a precisar que 27 de los 1.123 municipios del país responden por la mitad de los homicidios. Y hay en ellos sólidas asociaciones entre las tasas de homicidio y las de desempleo, el PIB per capita, la cantidad de acciones de todos los grupos armados, el bajo nivel educativo de las víctimas, la producción de coca, y la explotación petrolera antes y la de oro ahora.
Personalmente sigo convencido de que en el triángulo intolerancia-inequidad-impunidad se encuentra el núcleo explicativo de buena parte de nuestras violencias, incluida la homicida.
Hace treinta años, Eric Hobsbawn, un historiador inglés que se interesó en Colombia, tituló un ensayo suyo: Colombia asesina. Al terminar el milenio pasado, el socio-politólogo Alvaro Camacho afirmó que había elementos para darle la razón a Hobsbawn. Y las cifras expuestas aquí parecen confirmar que sí somos un país de gatillo fácil. ¿No será ya hora de dejar de serlo, de ensayar otras formas de resolver las diferencias inevitables, y de anteponer el valor de la vida al imperio de la muerte?
Saúl Franco. Médico social.